Entre probetas y reacciones

El Grado en Química, del aula al laboratorio. Hablan los

protagonistas de una titulación «muy experimental»

que permite acceder a puestos altamente cualificados

a casi un 85% de los egresados que encuentra trabajo

«Todo en la vida es química». Desde la ropa, hecha de jirones más o menos sintéticos, hasta el agua que bebemos, pasando por la comida. En el Grado en Química de la Universidad de Valladolid (UVa) lo tienen claro. Si bien puede parecer una afirmación sacada de la biografía de Alfred Nobel, resulta tan cotidiana para quienes la pronuncian como la palabra ‘molécula’. «Todo en la vida es química». Su filosofía es una de las mil formas posibles de entender una titulación «muy experimental» de la Facultad de Ciencias y a cuyo término casi el 85% de los egresados que encuentra trabajo lo hace en un régimen de cotización universitario y con puestos altamente cualificados. Adiós a la precariedad entre probetas y reacciones.

 

Carolina lo sabrá dentro de poco, pues apenas está en el ecuador del Grado. Miguel, que ya recorrió ese camino, ahora investiga desde un despacho en química teórica, mientras que Roberto prepara su TFG en un espacio de investigación del Quifima. Carmen Barrientos sucede a Asunción Barbero en la presidencia de la Sección de Química en año de elecciones y Fernando Villafañe, tras ceder en 2016 el decanato a Isaías García, trabaja por el fomento de su pasión, la química, en Castilla y León.

 

Ellos te guían, a través de aulas y laboratorios, por los entresijos del Grado en Química, «una de las titulaciones más asentadas» de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid y cuya cifra de graduados representó la segunda más alta en el curso 2016/2017 dentro de la Facultad de Ciencias, sólo por detrás del Grado en Óptica y Optometría. A pesar de que las cifras no son del todo realistas al incluir a los alumnos de Óptica que se acogen al curso puente para transformar su diplomatura en graduado, los datos muestran que la titulación en Química es una de las que más estudiantes forma dentro de la Facultad. Que esos estudiantes obtengan trabajo en su totalidad al finalizar los estudios, resulta ya más complejo.

 

Según datos del Sistema Integrado de Información Universitaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte relativos a la posibilidad de inserción laboral de los egresados en Química del curso 2013/2014, tan solo el 10% de ellos consiguió un contrato indefinido a los dos años de finalizar la carrera. El 90% restante obtuvo un contrato temporal. Este aspecto demuestra que continuar con la formación es una de las opciones que más se barajan al finalizar los estudios en Química. No obstante, salidas como la que ofrece para este tipo de profesionales el atractivo sector de la enología y el enoturismo en Castilla y León son un factor a tener en cuenta.

El Grado en Química tiene un plan de estudios que se halla en proceso de cambio de cara al próximo curso 2018/2019. Adaptándose al futuro en un año (2017) en el que se cumplen 75 años de la primera promoción de la Licenciatura a extinguir. ¿Quieres saber de qué está hecho el Grado en Química? Adéntrate en la ruta formativa de la materia.

La química, una digresión conceptual

Definir la química puede llevar su tiempo, a pesar de que muchos de quienes la conocen desde dentro coincidan en señalar lo anterior. «Todo es química», sí, pero… ¿Es la química algo tangible? Resulta difícil responder. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) la define como la «ciencia que estudia la estructura, propiedades y transformaciones de los cuerpos a partir de su composición». En definitiva, es la disciplina en base a la cual se puede conocer de qué está hecho el mundo que nos rodea. Y dentro de la UVa hay gente formada y gente formándose para encontrar una respuesta. Conócelos.

Roberto de la Torre, Carmen Barrientos, Isaías García, Fernando Villafañe, Miguel Sanz, Asunción Barbero y Carolina González, protagonistas del Grado en Química de la Universidad de Valladolid.

Cuatro años, cuatro áreas y tres grandes bloques

Los estudios del Grado en Química, según el propio tríptico informativo de la Facultad de Ciencias, presentan una «gran tradición en la Universidad de Valladolid, donde se imparten desde el curso 1923/24 y como Licenciatura desde 1940/41». Precisamente el curso 2017/2018 se cumplía el 75 aniversario de la vieja Licenciatura, que dio paso al Grado actual como parte de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. «El título del Grado en Química se obtiene tras superar 240 créditos ECTS (European Credit Transfer System) en cuatro cursos académicos».

 

Esos cuatro años de estudio están divididos en tres grandes bloques. Un primer bloque «básico que se imparte durante el primer curso, compuesto de las materias básicas de Ciencias Experimentales: Química, Física y Matemáticas». Después, está «el bloque fundamental que abarca segundo y tercero, donde el alumno recibe formación más específica correspondiente a las áreas tradicionales de la Química (Química Analítica, Química Física, Química Inorgánica y Química Orgánica) y el tercer bloque, avanzado, que se ubica en cuarto».

 

Al menos así era hasta el curso 2017/2018, antes de la última modificación del plan de estudios, que ha llegado en año de elecciones dentro de la Sección de Química. Lo que está claro, en cualquier caso, es que el Grado en Química está repartido de forma más o menos equitativa entre las cuatro grandes áreas que componen la química: Química Analítica, Química Física, Química Orgánica y Química Inorgánica. Cuatro años, cuatro áreas y tres grandes bloques, en definitiva. ¿Cómo ha cambiado el plan de estudios de cara al curso 2018/2019? Vamos a verlo.

El plan de estudios original, previo a la modificación que se implantará de cara al ejercicio 2018/2019, mostraba una estructura mínimamente más desequilibrada que el nuevo. El cambio fundamental, en ese sentido, llega por la reducción de 18 a 12 créditos del Trabajo de Fin de Grado (TFG). El primer curso, que ofrecía una panorámica básica de las Ciencias Experimentales, se mantiene intacto. Hoy por hoy, y de cara al próximo curso 2018/2019, el plan queda así:

Desaparecen las actividades del segundo cuatrimestre de cuarto y se convierten dos asignaturas obligatorias de 6 créditos (Química de Superficies e Interfases y Química de Materiales) en cuatro asignaturas obligatorias, de modo que cada una de las 4 áreas de la química imparte 6 ECTS. Los 12 créditos obligatorios adicionales provienen de la reducción del TFG y de 6 créditos optativos que se transforman en obligatorios.

Los alumnos tienen variedad de opiniones al respecto. Mientras Carolina González, de segundo, espera un cambio a mejor, otros son algo más críticos en algún aspecto. Roberto de la Torre (Madrid, 1996) es alumno de cuarto en el momento de realización de este reportaje y presidente de la Asociación de Estudiantes de Química de la UVa (AEQUVa). Insiste en que el cambio sólo afecta a tercero y cuarto. Como representante del alumnado en el Comité de Grado y en la Sección de Química, asegura que «querían poner algunas asignaturas biológicas y me parece un error».

«En esta titulación falta un poco de especialización»

Roberto, que pensaba entrar en Bioquímica y finalmente terminó en Química (desde donde, paradójicamente, ahora rechaza la parte más biológica de la titulación), ve la formación del Grado como «bastante completa» aunque cree que le falta «centrarse más en ciertas áreas y algo de especialización porque es demasiado general».

 

En esa línea, coincide de alguna forma con su mentor Villafañe: el paso de Licenciatura a Grado no ha sido a mejor. «En la época de Fernando [Villafañe] tenías tres años generales y dos más para especialización, lo cual era un acierto si te querías dedicar, por ejemplo, a la investigación».

 

Critica que las prácticas en laboratorio no estén más enfocadas a tareas de empresa, a pesar de que en el fondo las ve utilidad. Una de las dudas más habituales cuando se habla del Grado es si la compensación entre práctica y teoría existe en una carrera eminentemente experimental. Roberto entiende que sí, aunque «desde mi punto de vista sobra un poco de teoría porque ya se estudió en profundidad en el siglo XX aunque todavía haya cosas por investigar», afirma. «Con ver unas bases teóricas sería suficiente».

 

«El Grado te ayuda muchísimo a pensar para qué sirve la química fuera de la titulación en sí», apunta. Recuerda cuando decidió quitar el óxido de una viga de hierro sin esfuerzo y empleó una botella de vinagre porque la reacción disuelve el ácido. Sin embargo, ve con recelo el Grado desde la comparativa con el plan a extinguir. «Ahora te obligan a hacer un máster para tener incluso así un nivel inferior a los antiguos licenciados», sostiene.

Roberto de la Torre: «el Grado en Química tiene salidas, una vez dentro te das cuenta de que todas las industrias necesitan químicos»

Una vez finalice su período de investigación como parte del TFG en un espacio asignado en el Quifima (instituto vanguardista anexo a la Facultad de Ciencias dentro el Campus Miguel Delibes y especialmente enfocado a la investigación), Roberto de la Torre no sabe qué paso dar. «No sé si dedicarme a la enseñanza, que es lo que me ha gustado siempre, o a la investigación, que también me está gustando ahora».

 

En ambos casos necesitaria un máster, algo que de hecho es la norma entre los que terminan. «La mayoría se va a hacer un máster fuera de España, el 90% de la gente, o bien trabajan como analíticos en cualquier lugar». «Creo que la mayoría de quienes entran a trabajar, buscan la industria, aunque en Valladolid no hay demasiada y por eso muchos se van fuera», sostiene.

 

En su opinión, el Grado en Química tiene «una exageración de salidas», algo que no se imaginaba cuando entró. «Una vez dentro te das cuenta de que todas las industrias necesitan químicos». Afirma que las prácticas disponen de una amplia oferta. «Se puede trabajar en empresas asociadas a la Universidad, como farmacéuticas, empresas de análisis de agua, de alimentos, además de poder investigar en uno de los laboratorios de los profesores en la Universidad, algo similar a lo que estoy haciendo yo pero en menor extensión».

“La mayoría de la gente que termina, el 90%, se va a hacer un máster fuera de España”

Roberto de la Torre investiga para su TFG en el Quifima, un instituto de investigación en química anexo a la Facultad de Ciencias

Instalaciones y utensilios variados de uno de los laboratorios del edificio Quifima, donde Roberto de la Torre dispone junto a otros alumnos de un espacio propio para investigar en su TFG.

Roberto está en estos momentos en el límite entre el alumno y el egresado, frontera que cruzará antes o después y que presumiblemente será en los próximos meses. Pero hay quienes empiezan ahora, un sinfín más de alumnos de primer año que cada curso académico renuevan el Grado con su presencia. El Grado en Química es, hoy por hoy, la segunda titulación más demandada de la Facultad de Ciencias de la UVa, sólo por detrás del Grado en Óptica y Optometría en los tres últimos cursos.

Sólo en el curso académico 2017/2018 solicitaron acceso al Grado en Química 569 alumnos, frente a los 643 de Óptica y optometría. La evolución de la demanda, que ha experimentado una ligera caída en los últimos tres cursos, sigue siendo elevada para las plazas ofertadas. Eso tal vez pueda deberse a la nota de corte, que se sitúa en un 5,000 para todos los grupos de acceso a la Universidad, desde estudiantes procedentes de las PAU hasta deportistas de alto rendimiento. Pocos alumnos solicitan Química como primera opción y quienes lo hacen suelen terminar entrando, siendo las mujeres quienes más presencia tienen en las aulas en una proporción de 60%-40%.

 

Los alumnos de nuevo ingreso, es decir, aquellos que entran por primera vez a la carrera, han ido creciendo en los últimos años en el Grado en Química en la UVa, pasando de 74 a 81 en apenas cuatro cursos académicos, desde 2011 a 2015, según cifras del Ministerio de Educación. Aunque Valladolid, por la trayectoria de la UVa, sea el lugar escogido por muchas personas para cursar sus estudios, Química se imparte también en otras universidades de la región, con similares tasas de oferta de plazas y de admitidos.

Carolina González de Castro entró al Grado en Química el curso 2016/2017, como una más de los 358 matriculados globalmente en la titulación ese año. En su segundo curso se muestra contenta y coincide con Roberto de la Torre en que el Grado «ofrece una formación muy completa en las cuatro áreas de la química». Señala la importancia que tienen, en un paralelismo con la visión de su profesor Fernando Villafañe, las materias de Física y Matemáticas en primer curso como asignaturas «complementarias a la química».

“La química forma parte del día a día de todos”

Carolina García se reafirma en lo completo del Grado y sostiene que, según los resultados, «a la vista está que la Facultad de Ciencias está entre las mejores de España». A pesar de que no tenía del todo claro lo que quería estudiar porque le gustaban muchas áreas diferentes, sí sabía que se quedaría en Valladolid y le atraía de forma especial la química. «Creo que la química guarda una relación con todo lo que nos pasa en la vida», tanto en lo que a procesos corporales se refiere como al mundo más o menos sintético que habitamos.

 

«Desde luego la química forma parte del día a día de todas las personas incluso antes de que existiese la ciencia química como tal», apunta. Carolina ve salidas laborales a su titulación, algo que ya le preocupaba antes de decidirse a estudiar. «No conozco todas las salidas pero puedes trabajar a nivel industrial fabricando, por ejemplo, pinturas, plásticos o aleaciones de diverso tipo, así como dedicarte a la docencia en primaria, bachillerato o la Universidad». Señala que en Valladolid, el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), ubicado «al lado del Clínico [por el Hospital Clínico Universitario]», cuenta actualmente con muchos químicos en plantilla.

 

En su opinión, el Grado en Química cuenta con el problema de que no todo el mundo sabe lo que puede esperar de él una vez esté dentro. Por eso, anima a todos «a acudir a la Jornada de Puertas Abiertas». Para ella, los profesores «se molestan mucho en intentar que lo entendamos todo» y apunta que el hecho de que estén muy al día en cuanto a la actualidad investigadora posibilita un flujo de conocimientos muy completo. «Creo que en primero hay muchas horas de laboratorio a las que puede costar acostumbrarse pero no es excesivo, es más el cambio brusco de bachillerato al Grado.

 

Carolina cree que es perfectamente posible sacar la carrera adelante vengas del bachillerato que vengas, aunque haya ciertas asignaturas que puedan resultar más complejas. Asegura que conoce gente que lo ha hecho sin tener Matemáticas entre sus principales virtudes por no venir de la rama de Ciencias. El cambio en el plan de estudios es algo que mejorará la titulación, según dice, especialmente porque se han separado en asignaturas diferentes materias que mezclaban contenidos pertenecientes a diferentes áreas.

Carolina González: “los profesores se interesan mucho y el hecho de que estén al día en actualidad investigadora hace el grado muy completo”

Voces institucionales

Los alumnos son el pilar fundamental del Grado, pero no el único. También existen voces institucionales. La expresidenta de la Sección de Química de la Facultad de Ciencias –cargo que ocupó de 2014 a 2017–, Asunción Barbero (que también imparte clase en el Grado y en máster), explica la estructura del Grado en Química poniendo el foco en que «segundo y tercero son todo asignaturas obligatorias de los cuatro departamentos de la química». Explica la estructura del Grado como quien ahonda en las estructuras moleculares que adornan su despacho. Investigadora en Química Orgánica y profesora titular, Barbero entiende que «el número de créditos de cada una de las áreas es más o menos el mismo», por lo que hay una compensación.

Libros y papeles pueblan su despacho, junto a diversos adornos. Barbero reseña que los alumnos pueden hacer prácticas de empresa en una titulación cuyo punto fuerte es la elevada carga experimental que posee, en su opinión. «En cuarto pueden hacer prácticas, que en nuestro Grado son optativas, aunque las cursan de forma mayoritaria».

 

«El Grado da a los alumnos una visión genérica y panorámica de las posibilidades y las nociones necesarias, básicas, de la química, que es lo que tiene que hacer un Grado», señala. «Siempre existe la opinión de que los alumnos vienen con poco nivel, y es cierto que en Matemáticas y sobre todo en Física hay muchas deficiencias entre la gente que llega».

Asunción Barbero: “es cierto que en matemáticas y sobre todo en física hay muchas deficiencias entre los alumnos que llegan”

La estructura molecular de una sustancia química comprende la disposición en tres dimensiones de los átomos que la forman. Por pasión hacia la química, Asunción Barbero tiene algunas adornando su despacho de la Facultad de Ciencias.

Y si Asunción Barbero es de Orgánica, Carmen Barrientos (su sustituta en la presidencia de la Sección) es de Química Física. Barrientos reivindica como necesaria la teoría en una titulación en la que la mayoría de los alumnos tienen un carácter demasiado práctico, en su opinión. «La química teórica es importante porque permite explicar, por ejemplo, por qué en una reacción se obtienen unos productos o en un determinado experimento de laboratorio aparece un color y no otro», apunta la que desde diciembre de 2017 es la nueva presidenta de la Sección de Química de la Facultad, además de docente e investigadora.

Reivindicando la “Química teórica”

En su opinión, «la química es vida y todo en la vida es química. En una Universidad americana un científico retó a un alumno diciéndole que si le llevaba una sustancia que no tuviese química le daría un millón de dólares». Barrientos cree, al igual que la mayoría de sus compañeros, que «el Grado está distribuido de forma homogénea entre las cuatro grandes áreas de la química», para después matizar en relación a su área que «no toda la Química Física es Química Teórica».

 

«La gente no entiende muchas veces el concepto de químico teórico porque piensan que es un poco contradictorio, aunque muchas veces estemos más cerca de los físicos que de los químicos», sostiene. Cree que la química teórica es algo que los alumnos ven como poco práctico porque no tiene mucha vinculación con las empresas. «Sin embargo, esto es un defecto de la Universidad española. Nosotros decimos que los teóricos facilitamos el trabajo a los prácticos y en Alemania, por ejemplo, es habitual contratar a un químico teórico en las farmacéuticas para que realicen estudios previos sobre distintos mecanismos de reacción y reducir los costes».

Carmen Barrientos: “los químicos teóricos facilitamos el trabajo a los prácticos”

Por su parte, el actual decano de la Facultad de Ciencias, Isaías García de la Fuente, define el Grado en Química como una titulación «muy atractiva para alumnos a los que les guste la parte experimental» y apunta que «es una ciencia que tiene mucho que ver con la vida». A pesar de que su rama natural es la física (imparte la asignatura Física I, de las más duras para los alumnos de primero), sabe valorar los contenidos de una carrera que lleva más de 75 años en la Facultad que preside. La suya es, de alguna forma, la voz de la autoridad. En su opinión, la química exige ciertas destrezas prácticas, pues tiene mucha carga de laboratorio. «Un porcentaje muy amplio del Grado es experimental».

“Química tiene profesores que están al día y reputados investigadores”

La calidad educativa que ofrece la titulación en Química es «muy buena» porque cuenta con docentes que «están al día en todos los campos de conocimiento de la Química» pero también con investigadores reputados en el plano internacional. En ese sentido, García de la Fuente, que tomó posesión de su cargo como decano en 2016 en sustitución de Fernando Villafañe, sostiene que «es muy bueno que los alumnos puedan ver la docencia en el aula por un lado y la investigación en laboratorio por otro», esto último especialmente visible en el plan de estudios a partir de tercero y cuarto.

 

Isaías cree que «hay una gran salida en la enseñanza, tanto universitaria como en secundaria» para los egresados, pero «también hay becas para personal investigador con tesis doctoral y el postgrado, aunque luego el retorno a la universidad es más difícil por la tasa de reposición que tiene la propia Universidad». «En el sector privado también hay un porcentaje alto de graduados en Química, sobre todo si tienen una tesis doctoral están muy bien solicitados a nivel de industrias farmacéuticas y relacionadas con el petróleo», apunta. En su opinión, «cerca de un 40% de los graduados toma como opción la enseñanza». Esa variedad de salidas, el decano la achaca a que «Química es un Grado muy interdisciplinar, está relacionado con la Medicina, la Biología, la Bioquímica, la Farmacología». Por eso, «un químico bien formado, con conocimientos de química orgánica, inorgánica, analítica y física, no va a tener grandes problemas para encontrar trabajo».

Isaías García de la Fuente: «Química es un grado muy interdisciplinar, que guarda relación con la Medicina, la Biología, la Bioquímica y la Farmacología»

«La Facultad oferta prácticas externas» para que el alumno pueda tener un primer contacto con ese mundo empresarial que le espera fuera, en muchos casos demandándole. «Casi todos los alumnos optan por hacerlas y, aunque el seguimiento posterior es difícil, un porcentaje alto termina en sectores similares a aquellos donde ha realizado las prácticas». A pesar de ese abanico de oportunidades de un químico, como apuntaba, bien formado, García de la Fuente cree que todo el mundo debería optar a una especialización o un máster porque el paso de Licenciatura a Grado redujo la carrera.

 

«La formación de antes tenía una parte más general, como puede tenerla ahora el Grado, pero había también dos o tres asignaturas más específicas que la reforzaban más». La formación, no obstante, la ve completa para acceder al mercado laboral a no ser que «quieras especializarte en un campo muy específico», en cuyo caso sí señala como obligatorio ampliar los estudios posteriores. A ese respecto, apunta que «hay un 40% o un 50% de alumnos que optan por hacer un máster propio de la Universidad de Valladolid», aunque la mayoría se van fuera para conocer otros países y experiencias.

 

Para el decano de la Facultad, «el inglés es el lenguaje científico y tienen que dominarlo todos los alumnos porque vamos encaminados a un futuro en el que gran parte de la docencia tendrá que ser ofertada en inglés». Por eso, tanto hombres como mujeres –y en química dominan las mujeres con una ratio de 60%-40%– deben tomar nota, quieran o no dedicarse a la docencia una vez finalizado el Grado, porque los contenidos lo exigen.

Isaías García de la Fuente: “el inglés es el lenguaje científico y tienen que dominarlo todos los alumnos en Química”

Orlas de antiguas promociones de licenciados en Química, en el pasillo del Decanato de la Facultad de Ciencias

Y si García de la Fuente conoce el Grado como actual decano, hay quien lo conoce por haber ocupado ese cargo anteriormente. Es el caso de Fernando Villafañe, que fue decano de la Facultad de Ciencias de 2008 a 2016 y trabajó como químico profesional primero en Inglaterra y después en Estados Unidos durante 1981 y 1982 en el Maybridge Chemical Co. Ltd. Después se trasladó a Massachusetts para hacer una estancia postdoctoral con una beca en el Massachusetts Institute of Technology (MIT, por sus siglas).

 

Actualmente es presidente de la Asociación de Químicos de Castilla y León (AQCyL), fundada en 2011, y colabora puntualmente con profesores de universidades alemanas, francesas y españolas. También ostenta el puesto de catedrático en la Universidad de Valladolid, e imparte las asignaturas de Química Experimental, Química Inorgánica y Operaciones Básicas de Laboratorio del Grado en Química en la Facultad de Ciencias, todas ellas fundamentales dentro del plan de estudios. «Ahora mismo –añade– tengo tres alumnos bajo mi tutela en el laboratorio de investigación en la Facultad».

Fernando Villafañe posa delante de su fotografía en el decanato de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid, cargo que ostentó en el pasado, durante la entrevista.

Radiografía del sector en Castilla y León

«La Asociación de Químicos de Castilla y León fue constituida para defender los intereses de la química y los químicos», según Villafañe. En ese sentido, protege la labor profesional, la da a conocer entre las distintas capas de la sociedad y lleva a cabo una labor educativa en «Burgos, Valladolid y Salamanca», con mayor notoriedad en la capital regional, que tiene por objetivo popularizar entre los jóvenes esta rama de la ciencia. Asegura que «la Facultad es la cantera» de la asociación.

 

En calidad de presidente de la AQCyL, Villafañe dispone de un conocimiento ciertamente privilegiado del sector y las expectativas laborales dentro del mismo. «En la zona de Valladolid, hay una empresa que se lleva muchísimos titulados, que es lo que antes era Crystal Pharma, que luego se llamó Grupo Gadea y ahora se llama AMRI International», apunta. Se les conoce de varias formas y operan en el Parque Tecnológico de Boecillo (PTB).

 

«Allí contratan bastantes titulados, y en los alrededores de la zona, con las bodegas de Burgos y Aranda a la cabeza, hay muchos químicos trabajando en el sector del vino». En Burgos, además, señala la existencia de un «fuerte sector relacionado con la industria automovilística donde hay bastantes egresados», como sucede en Salamanca y León por su mediana dotación industrial.

Según Villafañe, muchos egresados terminan trabajando en la empresa Crystal Pharma o en el sector del vino en Castilla y León

Las provincias donde menos industria y oportunidades hay son las «pequeñas», como Zamora, Soria o Segovia, donde la química está más parada porque «hay poco tejido industrial». No obstante, a la hora de hacer balance, Villafañe se muestra optimista en cuanto a las salidas laborales del egresado. Cree que existen «porque hay multitud de procesos en los que se necesita la capacidad de un químico para solucionarlos».

 

Señala al respecto las vetas que, en su opinión, suponen «el control de residuos, cada vez más importante en el mundo en el que vivimos, y todos los procesos de gestión de calidad, especialmente en industrias alimentarias o de materiales». Nichos de mercado. A pesar de que «en Castilla y León no hay una industria química fuerte como tal, sí existen muchas empresas que necesitan este tipo de perfiles», concluye.

 

«El porcentaje de colocación –en sus palabras– es muy alto».Villafañe destaca que, cuando se pasó de la Licenciatura al Grado, «uno de los trabajos que se llevó a cabo fue ir llamando casa por casa a todos los egresados de hacía dos y tres años y el resultado nos sorprendió incluso a nosotros mismos porque prácticamente el 90% estaban trabajando», la mayoría de ellos en trabajos relacionados con la química.

Fernando Villafañe: “las oportunidades están en industrias como la de la alimentación, el control de residuos o la gestión de calidad”

De graduado a químico

La colocación de la que hablaba Villafañe con cierto conocimiento de causa de acuerdo a su actual posición es el quebradero de cabeza de los egresados, aquellos que han terminado el Grado en Química y a menudo pueden caer en las garras de la indecisión. En la Facultad de Ciencias de la UVa se graduaron en Química el pasado curso 2016/2017 un total de 48 personas, de las cuales sólo 15 fueron hombres y 33 mujeres. Dejando a un lado a los 6 licenciados (que forman parte del viejo plan a extinguir), ése es el contexto.

Miguel Sanz Novo es uno de esos alumnos que conoce la titulación y lo que puede llegar tras finalizar. Después de estudiar los cuatro años del Grado en Química, ahora investiga desde su despacho dentro de la Facultad de Ciencias en Química Teórica como parte del máster en Técnicas Avanzadas en Química que estudia. Miguel es un ejemplo de que las cuatro ramas de la química no son necesariamente compartimentos estancos de los que no se puede salir una vez te encasilles. Primero sintió atracción por la Química Orgánica, aunque más tarde dio un vuelco a su carrera y se decantó por la disciplina más teórica que tanto reivindica Carmen Barrientos.

Miguel coincide de pleno con Isaías García de la Fuente: el Grado en Química «es bastante completo y está muy enfocado hacia el ámbito experimental, de laboratorio», por lo que aquellos estudiantes con interés hacia la parte práctica pueden encontrar su sitio con mayor facilidad.

 

Afirma que al finalizar el Grado, las opciones del egresado pasan por seguir estudiando o acceder al mercado laboral, aunque él (quizá por la necesidad permanente de formación que exigen las disciplinas científicas) optó por lo primero. «Eso te permitiría aumentar tu nivel de estudios y poder empezar después un doctorado y una carrera de investigación».

 

A pesar de su elección por la formación constante y prolongada, cree que «es una de las carreras con más salidas laborales porque presenta un abanico grande de posibilidades. Puedes desempeñar las tareas que hace un ingeniero, un químico, un bioquímico, un médico, así como teóricos o físicos».

 

Si tuviera que aconsejar a los futuros estudiantes del Grado que puedan estar más indecisos, afirma que «si les gustan las ciencias y en concreto las ciencias experimentales», es su sitio. Además, recomienda no ceñirse exclusivamente al ámbito académico delimitado por el plan de estudios y aconseja ir más allá.«Contactar con profesores, con grupos de investigación, ir probando y focalizar la carrera cuanto antes en una rama concreta puede abrir más puertas».

Miguel Sanz Novo: “un químico puede desempeñar las tareas que hace un ingeniero, un bioquímico o un médico, así como teóricos o físicos”

El caso de Miguel es uno entre muchos. No todos los graduados optan por continuar una vida académica. En ese sentido, las posibilidades de inserción laboral de los 19 egresados en Química en el curso 2013/2014 (algunos años antes de hacerlo el propio Miguel) demuestran que sólo un 10% de ellos consiguió un contrato indefinido a los dos años de terminar su carrera. El 90%, es decir, la mayoría de los egresados en esa promoción, obtuvieron un contrato laboral temporal y ninguno (0,0%) demostró capacidad o iniciativa para autoemplearse o emprender. De extrapolar esos datos a las remesas de graduados de cada año, las perspectivas no son halagüeñas y quizá prolongar la formación sea un aspecto a tener en cuenta.

Sin embargo, lo que sí es cierto es que la gran mayoría de los egresados pasan a cotizar en un régimen de universitarios una vez encuentren empleo tras el Grado, ya sea éste temporal o indefinido. Eso no es algo que pueda decir todo el mundo en un contexto en el que la precariedad se ha convertido en norma. Sólo un 15,4% de los graduados en la promoción 2013/2014 cotizó a los dos años de salir de la Universidad de Valladolid en régimen manual y bajo, mientras que un 84,6% lo hizo de acuerdo a su nuevo estatus.

Luis Ángel García Escudero (Valladolid, 6 de octubre de 1980) lo sabe bien. Sabe que un químico profesional (como él) está valorado, a pesar de que nada más terminar la carrera no todos obtengan el contrato de sus vidas. Tiempo al tiempo. Él finalizó sus estudios de la antigua Licenciatura en Química en la Facultad de Ciencias de la UVa en el año 2004, como parte de una de las hornadas de licenciados que cada año salen más reducidas por ser un plan de estudios a extinguir. Hizo un máster en experimentación y laboratorios en la propia Universidad de Valladolid de 1.500 horas para después hacer un Curso de Adaptación Pedagógica y trabajar con el actual rector, Daniel Miguel San José, cuya rama natural también es la Química, en su laboratorio.

 

«Después me fui a Oviedo con un contrato de investigación financiado por la Universidad de Oviedo y estuve un año y medio allí», apunta sobre los antecedentes de su carrera profesional. Terminó su tesis doctoral en Valladolid y trabajó en el grupo de investigación Farmasíntesis «en la síntesis de principios activos de fármacos». Actualmente trabaja en Crystal Pharma o Grupo Gadea, pues «se la conoce de muchas maneras», perteneciente a AMRI International. La Facultad de Ciencias oferta prácticas allí a los estudiantes. Lo hace en las instalaciones que la empresa tiene en el Parque Tecnológico de Boecillo (PTB), implantando en la localidad vallisoletana de Boecillo.

El químico profesional Luis Ángel García Escudero posa durante la entrevista realizada en la primera planta del aulario anexo a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid.

“Un 50% de mi trabajo es en laboratorio y el otro 50% es analítico”

Luis Ángel se considera un poco «atípico» en cuanto a su trayectoria en las diversas ramas de la química. «No me centré en un campo concreto. Hice la tesis con Daniel Miguel San José, que es de Química Inorgánica, pero más tarde termine derivando en Química Orgánica». Más allá de eso, lo cierto es que ahora disfruta de un contrato laboral en una de las empresas más asentadas en la región en lo que al sector químico se refiere. «Las salidas laborales, y yo estoy hablando de hace cinco o seis años, no son fáciles. Tienes que tener claro que no puedes encontrar un trabajo nada más acabar, debes seguir un proceso de formación que haga que a las empresas les interese, como un máster o conocer idiomas», avisa a los egresados.

 

«De las personas que yo conozco de mi promoción, quizá un 50% estén trabajando en algo relacionado con la química, y cerca de un 30% tal vez sigan formándose o buscando trabajo», apunta. La idea que sostiene, en cualquier caso, es que el fin del Grado (para él Licenciatura) no debe entenderse como el fin de la formación. «Debes seguir formándote siempre», indica en lo que parece un nuevo consejo. «Desconozco si ahora existe una bolsa de empleo, pero en mi época nadie te pone en contacto con una empresa, tienes que buscarte tú la vida», aunque matiza que cuando él finalizó sus estudios estaba la crisis. Quizá ahora sea algo más fácil.

Luis Ángel García Escudero (químico profesional): “de las personas de mi promoción quizá un 50% trabaje en algo relacionado con la química”

«Yo en Crystal Pharma trabajo en el departamento de I+D, uno de los más pequeños, y somos ahora mismo unas 13 personas», dice. «Creo que las salidas ahora mismo están vinculadas sobre todo con química analítica, con control de calidad y esas cosas, ya sea de aguas, alimentos, pinturas o vinos», sostiene en relación a las que considera las oportunidades actuales. Él es técnico en I+D y su objetivo es «generar procesos industrializables para hacer principios activos de fármacos. Es decir, llevar la pequeña escala del laboratorio a grandes reactores buscando la rentabilidad y la sostenibilidad».

 

«A título individual yo diría que, del tiempo que dedico al trabajo, un 50% es trabajo en campana y laboratorio, haciendo reacciones, y el otro 50% es trabajo analítico, documental, de redacción de informes», dice. Sin embargo, «en otros puestos el trabajo no está tan vinculado al laboratorio, es más diseño de experimentos».

Luis Ángel García Escudero: “las salidas ahora mismo están vinculadas sobre todo con química analítica, con control de calidad”

De las palabras de García Escudero se extraen dos conclusiones que, de alguna forma, otros conocedores del mundo académico y profesional ratifican. Por un lado, la viabilidad de seguir el camino de la química analítica (donde se encuentran salidas) y la viabilidad de continuar formándose. Rafael Pardo Almudí, doctor en Ciencias Químicas y profesor titular de Química Analítica de la UVa, conoce bien tanto el entorno de esa química analítica como las posibles salidas del estudiantado. De hecho, en su opinión no hay gran diferencia entre hablar de química analítica y salidas, pues no son pocas las empresas que demandan ese perfil para conocer más en profundidad determinados aspectos del producto o de la propia empresa.

Quien también es coordinador del departamento de Química Analítica de la Facultad de Ciencias opina que «la finalidad de la química analítica es el estudio y puesta a punto de métodos de análisis químico, algo que hoy día está muy volcado en el estudio de las técnicas de calidad, necesarias tanto en la empresa química como en cualquier sector tecnológico». Eso, recuerda, la convierte en una «parte de la Química muy demandada porque en todas las empresas hay análisis químico o se necesitan controles de calidad tanto del laboratorio como del producto final o de la empresa; tiene una enorme cantidad de salidas más allá de la investigación». Además, recuerda que «dentro del campo académico las técnicas analíticas son de uso necesario».

 

Más allá de unas salidas profesionales en el sector sobre cuya existencia hay opiniones prácticamente unánimes, la otra opción del estudiante de seguir estudiando es viable en la UVa. La propia universidad ofrece al egresado en Química diferentes opciones de postgrado. La oferta incluye las siguientes titulaciones de máster:

 

• Máster Interuniversitario en Química Sintética e Industrial, coordinado por Pablo Espinet e impartido en español (carga ECTS de 60 créditos). Amplía información.

 

• Máster en Química Teórica y Modelización Computacional, coordinado por el candidato a rector Antonio Largo Cabrerizo e impartido en español e inglés (carga ECTS de 120 créditos). Amplía información.

 

• Máster en Técnicas Avanzadas en Química, coordinado por Rafael Pardo Almudí e impartido en español (carga ECTS de 60 créditos). Amplía información.

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¿Conoces la Facultad de Ciencias? Aquí se estudia Química

La Facultad de Ciencias de la UVa fue inaugurada en octubre de 2012 y se ubica en el campus universitario Miguel Delibes, de reciente creación y carácter vanguardista. El Grado en Química se enmarca dentro de la Facultad aunque muchas clases se imparten en el aulario nuevo, anexo al edificio en el mismo campus.

Campus universitario Miguel Delibes en el que se encuentra la Facultad de Ciencias

Algunos materiales empleados por los estudiantes dentro de los laboratorios de la Facultad de Ciencias

Vista exterior del edificio principal de la Facultad de Ciencias

Vista interior del edificio principal de la Facultad de Ciencias

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Coordinación (IP): Pilar Sánchez García (Área de Periodismo de la UVA)

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